
Una vez más muchas ganas y nada de fútbol para otra derrota nacional. El día de ayer la selección peruana perdió 1 a 0 contra su similar de Paraguay en el Estadio de Alianza Lima y se volvió a mostrar como un equipo con empeño pero sin fútbol demostrando que con eso no basta para conseguir un resultado positivo.
Del Solar sigue convocando a nuevos jugadores aunque cada partido siga siendo una demostración de que con lo que tenemos no alcanza para lograr buenos resultados.
Dentro de lo poco positivo que se puede sacar del partido son las actuaciones Manuel Heredia en el arco, Aldo Corzo en la defensa, Miguel Torres al mediocampo y Johan Fano adelante.
El portero rimense sacó pelotas importantes como por ejemplo la anterior al gol de los guaraníes y se muestra como opción al arco nacional pese a que el titular es, sin dudas, Leao Butrón.
A Corzo se le vio con ganas y aunque todavia no se un jugador sólido es mejor que Prado o anteriores jugadores que han hecho agua en esa banda. Si tiene continuidad en su club debería tener más oportunidades con la blanquirroja.
Miguel Torres es también empeñoso y para el terrible mediocampo que tenemos tanto en marca como en creación y ataque, el crema podría ser un opción por su velocidad.
Fano ha vuelto a demostrar que tiene que jugar si o si contra Chile porque da todo en el campo aún más con la ausencia de Guerrero (hay que esperar la desición de FIFA en cuanto a rebajarle su suspensión)
Además destacar el empeño de Contreras y De la Haza, pero estos junto con los antes mencionados tienen un techo muy bajo y no dan para el nivel internacional.
En ataque Perú solo tuvo 3 jugadas de riesgo: dos tiros en los postes (Fano y Torres) y un cabezazo de el propio Johan que detuvo Bobadilla. Nada más.
Mariño volvió a decepcionar en su labor de conductor de equipo de todos haciendo un juego lento y para el bostezo.
Los rivales, con su equipo "B" solo se limitaron a anotar el gol por medio de Christian Riveros con golpe de cabeza (si la misma falla de toda la vida) tras un corner y de alí en adelante el seleccionador Martino solo se encargó de hacer rotaciones en su cuadro para ver más jugadores que le pueden ser de utilidad para lo que queda de proceso eliminatorio.
Los guaraníes nunca pusieron el pie en el acelerador y se contentaron con la mínima diferencia. Seguramente si hubiesen querido podían anotar más goles.
La hinchada fue en poca cantidad al estadio blanquiazul por la casi nula expectativa que genera la selección. Es más en la calle muy pocas personas sabían que Perú se enfrentaba al puntero de las eliminatorias y muchos decían "otra vez vamos a perder, ya para que juegan" "mejor no me amargo el día viéndolos".
El 11 nacional no genera emoción, por razones obvias, pero ni siquiera hace que los aficionados se molesten con las derrotas. La hinchada ha llegado a un punto de indiferencia tal que nos les importa lo que pase con ellos.
Solo queda decir que si se sigue por este camino, el de las derrotas sin visos de alguna solución, este último año de eliminatorias va a ser largo pero muy largo y tedioso, por no decir penoso.
Los rivales, con su equipo "B" solo se limitaron a anotar el gol por medio de Christian Riveros con golpe de cabeza (si la misma falla de toda la vida) tras un corner y de alí en adelante el seleccionador Martino solo se encargó de hacer rotaciones en su cuadro para ver más jugadores que le pueden ser de utilidad para lo que queda de proceso eliminatorio.
Los guaraníes nunca pusieron el pie en el acelerador y se contentaron con la mínima diferencia. Seguramente si hubiesen querido podían anotar más goles.
La hinchada fue en poca cantidad al estadio blanquiazul por la casi nula expectativa que genera la selección. Es más en la calle muy pocas personas sabían que Perú se enfrentaba al puntero de las eliminatorias y muchos decían "otra vez vamos a perder, ya para que juegan" "mejor no me amargo el día viéndolos".
El 11 nacional no genera emoción, por razones obvias, pero ni siquiera hace que los aficionados se molesten con las derrotas. La hinchada ha llegado a un punto de indiferencia tal que nos les importa lo que pase con ellos.
Solo queda decir que si se sigue por este camino, el de las derrotas sin visos de alguna solución, este último año de eliminatorias va a ser largo pero muy largo y tedioso, por no decir penoso.

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